Ariel Cessario

Mi experiencia comienza un día hace algunos años en donde llegué al instituto sin conocer muy bien lo que deseaba al momento embarcarme en el aprendizaje de un lenguaje que me parecía interesante pero desconocido en casi todos los aspectos.

Al momento de entrar, me encontré con la que iba a ser mi profesora. la cual iba a tener la tarea de enseñarle a alguien que no sabía qué era lo que quería aprender.

Tengo que decir que al momento de sentarme a la primera clase, la profesora se ocupó de guiarme y explicarme que beneficios podía llegar a obtener dependiendo del camino por el que quisiera encarar mi proceso.

Una vez definido el enfoque, empezamos con las lecciones. Estas siempre fueron increíblemente didácticas,la profesora tiene una capacidad asombrosa para hacer que puedas razonar lo que estás aprendiendo, sin llegar al recurso de memorizar a la fuerza, explicándote etimologías (en el caso de que sea relevante y que aporte al proceso), ejemplos y todo tipo de herramientas gracias a las cuales, aún habiendo pasado unos años de esas lecciones, las sigo recordando y me siguen llevando a los mismos procesos por los cuales puedo llegar a entender frases y palabras sin necesidad de recurrir a la memoria, sino a la razón.

Las clases, a medida que el tiempo iba pasando, se fueron amoldando cada vez mas a la forma en que mejor resultado dieran, y en este punto, solo se puede reconocer la gran pericia de la profesora al momento de identificar mis puntos fuertes y débiles.

Solo me queda por decir que la experiencia fue realmente gratificante. En resumen, es altamente recomendable no solo el método de enseñanza propuesto y la excelencia de los profesores, sino también la calidad humana de los mismos.